27 jul 2010

Tomemos la palabra de alguien que en su momento supo...

"En tanto nuestros compatriotas no adquieran los talentos y las virtudes políticas que distinguen a nuestros hermanos del Norte, los sistemas enteramente populares, lejos de sernos favorables, temo mucho que vengan a ser nuestra ruina. Desgraciadamente, estas cualidades parecen estar muy distantes de nosotros, en el grado que se requiere; y, por el contrario, estamos dominados de los vicios que se contraen bajo la dirección de una nación como la española, que solo ha sobresalido en fiereza, ambición, venganza y codicia." Simón Bolivar (1815).

Si, la misma persona de la cual se llena la boca el actual presidente venezolano y que utiliza su figura para enarbolar la cultura latinoamericana y desprestigiar todo lo relativo a Estados Unidos de Norteamérica y cualquier otro enlace anglosajón.
Bajo ese pensamiento expresado por Bolivar fueron cultivadas mentes tan distinguidas como Alberdi y Sarmiento, cuya idea del progreso, tan clara y firme, nos daba el pie para lograr constituir una gran Nación. Ferrocarriles, inmigración, educación inglesa, factores imprescindibles en el camino del progreso. Nuestra Constitución Nacional, afortunadamente nacida en el amparo de estas ideas, se mostró como un adelanto al resto de las constituciones latinoamericanas, la mayoría de las cuales solo les mantendría tecnológica y financieramente estancadas, haciendo de la pobreza el punto de referencia de cada una de ellas.
Se ha puesto de moda buscar enemigos donde realmente deberiamos buscar referentes. No caigamos en la desgraciada desdicha de muchos que hoy nos lideran.

Bases

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