15 ene 2010

Maquiavelo, Montesquieu y los Kirchner en medio

Últimamente he estado pensando sobre la manera de llevar adelante la política por parte de los Kirchner y de lo que pensaría Nicolás Maquiavelo al respecto. ¿Qué diría? ¿Qué haría notar? ¿Qué les recomendaría? Sin pretender ser la voz de tan gran estratega político, me gustaría tratar de responder a esas preguntas tratando, a su vez, de minimizar los errores de los que me puedo hacer pasible de cometer.
En primer lugar, he notado que su intención (hablando del matrimonio Kircher durante las presidencias de ambos esposos) fue llevar adelante esa imagen de caudillo provincial plasmado en un poder ejecutivo fuerte. Si bien Maquiavelo no estaba familiarizado con gobiernos democráticos pese a tener gran conocimiento sobre las repúblicas griegas y sus ligas, hubiera hecho notar la pasión de los Kirchner por gobernar aisladamente, buscando llevar adelante la tarea controlando todos los resortes del poder; manejando el poder legislativo de forma discrecional solo para que ampare sus decretos de necesidad y urgencia, el signo mas próximo a la delegación legislativa; controlando el ministerio público fiscal en su totalidad con la simple estrategia de vetar su libertad financiera y al poder judicial, el poder que puede llegar a ser el mas fuerte pero solo si recorre satisfactoriamente un camino para el cual se sintió débil desde el inicio. Con ese espectro de influencias llevaron adelante un mandato y una parte de otro. Pero ese espectro en la actualidad cambió. Sin embargo, su manera de llevar la política, no lo hizo.
El descontento es cada día mayor en todos los sectores sociales y últimamente esta sucediendo algo catastrófico, la Presidenta es ignorada. Directamente con posterioridad a una conferencia en la casa de gobierno o en un acto partidista, donde solo se haya rodeada de gente que no la cuestiona, los medios lo comentan con gracia, resaltando una o dos cosas que dijo y que ya no sorprenden. Ser ignorado es lo que debe evitar cualquier hombre de la política para no quedar neutralizado.
¿A que se debe haber llegado a tal grado de desprecio en el que se castiga con la ignorancia? Sin lugar a dudas, en una Democracia, ser ignorado es un escarmiento perverso que de agravarse terminará con la ruina política de la persona.
Estoy seguro que en este caso Maquiavelo traería a colación la historia de Hércules cuando fue llevado a ser estudiante de Quirón. Quirón era un centauro, es decir, mitad hombre, mitad bestia. Conforme a Maquiavelo hay dos formas de gobernar: por medio de las leyes, propio de los hombres; y por medio de la fuerza, propio de las bestias. Un gobernante completo debe conocer ambas maneras para saber mantener el poder, razón por la cual Hércules fue llevado a ser estudiante de Quirón. También ilustrativamente menciona que un gobernante debe saber ser Zorro y León. El Zorro es hábil y sabe evitar trampas, pero no puede pelear con Leones. El León es fuerte, pero torpe. Nuestro actual gobierno solo esta mostrando una manera de gobernar en la que cada día pierde fuerza, piensen ustedes cual creen que es.
Otro curioso concepto que entreví hace poco fue pensando en el tipo de educación que le está proporcionando el Estado a toda la población. En este aspecto Montesquieu define el tipo de educación que se brinda conforme a cada tipo de gobierno. En las Monarquías se brinda la educación basada en el honor por la familia, por la patria y por el Rey; en las Repúblicas se basa en la virtud política o amor por las instituciones con el fin de sostener los gobiernos democráticos y, finalmente, en los Estados despóticos se basa en abatir todo sentimiento honorífico, a fin de crear conductas serviles. El escribir esta nota me trajo este pensamiento de una menta tan lúcida como era la del Barón de la Brède o deMontesquieu. Encontré una conexión, adivinen cual.

Saludos,
Al aguardo de sus comentarios.

1 comentario:

  1. Es muy amplio y rico el tema abordado por el Dr. Soler y con toda la ilustración que lo florece deja mil cuestiones en el tintero que quedan abiertas.

    Me acordaba cuando leía la primera parte del artículo que Maquiavelo decía que el principe tiene dos formas de sostnerse en el poder: Por el amor de sus ciudadanos que es la más duradera y de salida más armoniosa y por el Temor en que la salida del principe generalmente va acompañada de violentas revoluciones.
    Toqueville cuando explicaba con cierta admiración el funcionamiento de la democaracia en América decía que los fundadores navegantes del Mayflowers tenían a las revoluciones por sucesos poco felices porque conllevaban a un natural deterioro cuando no una desintegración de sus instituciones. Es decir que evitaban las revueltas institucionales so riesgo de un menoscabo institucional.
    El gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner ha hecho de la lesión de las insituciones democráticas un instrumento de gestión subestimando el inmenso daño que conlleva esto para el porvenir de la república. El manoseo de las reservas del BCRA, el abuso de los tristemente célebres DNU, el "apreite" a los integrantes del poder judicial, las presiones a los gobernadores no alineados a cambio de prevendas cuando en la mayoría de los casos estos son fondos legítimos referidos directamente a las autonomias provinciales y a la distribución de los pesos y contrapesos que hacen al federalismo argentino previsto por nuestra gloriosa generación del 37 en nuestra constitución nacional, etc, etc, etc. Quedamos así sujetos a la fuerza normativa de lo fáctico y a un paso de la suma del poder público y de la mazorca.Ya decía el genial Bidart Campos con referencia a los DNU: los argentinos vivimos enfermos de emergencia.
    La constitución no es y nunca fue una letra muerta sujeta a los caprichos de gabinetes de paso por el ejecutivo sino que da el marco y pone los límites para el accionar de estos gobernantes de turno. Las instituciones son mármol pétreo sobre el que se deslizan estos "representantes" y también en el marco de un poder ejecutivo fuerte como se quiso cuando Alberdi contruyó la intangible maqueta constitucional.
    Salud Argentina, salud!
    JdC

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